Relación entre las tensiones crónicas y los estados emocionales.

¿Cómo se pueden relacionar las tensiones crónicas y las emociones?

El inicio de una tensión crónica puede ser físico, por ejemplo motivado por las adaptaciones que hace el cuerpo ante el dolor de un traumatismo, o también pueden iniciarse cuando, repetidamente, por el trabajo que realizamos no respetamos los límites del cuerpo o sobrecargamos una parte en un esfuerzo repetitivo del que no nos recuperamos totalmente… y con frecuencia se relacionan con nuestra historia personal.

Vamos a ver un ejemplo: Si durante la infancia cuando, como es natural, éramos vulnerables y dependientes, nos regañaban mucho por tener una energía propia de la edad o por liberarnos de tensiones corriendo arriba y abajo (tal vez esa actitud desbordaba a los adultos que nos rodeaban porque estaban estresados o por cualquier otro motivo), sentíamos rabia y cuando la expresábamos nos volvían a regañar…

Aunque no  fuéramos conscientes de ello es posible que lo viviéramos como «las cosas se complican cuando me muevo y hago ruido, aunque necesite hacerlo» y «si me enfado no me quieren». Como en esta etapa necesitamos imperiosamente sentirnos seguros y queridos, acabamos encontrando una manera de apagar nuestra vivacidad, de contener la expresión de la rabia o ni siquiera notar que estábamos rabiosos… Es entonces cuando empezamos a tensar la musculatura y limitar la respiración.

Si el impacto de esta situación es fuerte y se repite a menudo, la respuesta del cuerpo acabará derivando en una tensión crónica e inconsciente.

Es así como en la etapa adulta nos podemos encontrar con alguna o diversas dificultades. Quizás:

Nos sentimos inquietos si estamos enérgicos y emocionados.

Nos resulta difícil percibir si estamos enfadados.

Nos ponemos nerviosos cuando nos enfadamos porque no sabemos qué hacer con esta emoción.

Nos cuesta expresar adecuadamente el enfado.

Nos sobreadaptamos a las relaciones y vamos incubando resentimiento.

Nos cuesta darnos cuenta cuando alguien está traspasando nuestros límites y expresarlo congruentemente cuando somos conscientes de ello…

Estas son algunas posibles dificultades entre muchas variables, dado que cada persona es un mundo y cada historia es única.

Con la Diafreo (Línea M) buscamos liberar estas tensiones crónicas acercando el cuerpo a su forma más saludable, acogiendo y liberando las memorias e informaciones hasta ahora retenidas en ellas y aprendiendo también a reconocer las emociones, a poder sostenerlas, contenerlas y expresarlas adecuadamente.

Y esto es todo por hoy, ¡hasta la próxima!

Mireia

Relación entre las tensiones crónicas y los estados emocionales.
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